Hoy ha vuelto a suceder. Todo un clásico. He tenido que volver a explicar en qué consiste la externalización, el outsourcing, la tercerización, el BPO, la subcontratación o como queramos llamarle. Pero la de verdad de la buena. Me he visto a mí mismo en plan Padre Karras luchando por expulsar del cuerpo de mi cliente al demonio del outsourcing de bajo valor añadido (por llamarlo de alguna forma). Por su boca salían frases estremecedoras como “sólo se externaliza para ahorrar”, “el outsourcing consiste en que otro con un coste/hora menor haga las cosas”, “¿cuál es tu coste/hora/operario?”, “tú pon la gente aquí y yo me hago cargo”, “cada día me mandas sólo la gente que necesite y me facturas las horas reales de trabajo”… ¿Os suena?

Bien, pues varios litros de agua bendita más tarde, por fin conseguí convencerle de que una cosa es trabajo temporal, – ahí sí, yo le envío los trabajadores, le cobro las horas a tanto y no gestiono las operaciones -, y otra externalizar. En esto empiezas siempre con frases como “sin transferencia de conocimiento no existe outsourcing” y acabas explicando que tercerizar es como llevar el coche al taller a cambiar el aceite en lugar de hacerlo tú mismo: ellos tienen recursos, experiencia, conocimiento y medios de control medioambiental. Será fácil de hacer, pero no te metas; desde la barrera todos los toros son ovejas y luego pasa lo que pasa. O no, pero da igual. Torero, no eres.

Vayamos a ejemplos arquetípicos: un call-center, el área de IT, el mantenimiento… Casi nadie se plantea montarlos por su cuenta; entre tener o no tener el know-how necesario, invertir en equipamiento de dudoso R.O.I. con su consabida actualización tecnológica permanente, la práctica imposibilidad de generar economías de escala con el invento y el dedicar recursos gerenciales al tema, como que no apetece.

Si alguien te ofrece BPO y empieza por decirte que su coste/hora es a tanto, desconfía: es probable que no tenga otra cosa que ofrecerte aparte de eso. Mejor recurre al trabajo temporal de toda la vida, que te saldrá algo más caro por hora, pero seguro que infinitamente más barato en el cómputo global. Estoy convencido de que si haces la prueba acabarás por darme la razón. Y por entender finalmente qué es este lío del outsourcing, que es de lo que iba el asunto.