Conócenos mejor

Si has llegado aquí es porque te habrás preguntado qué se cuece en esta página. ¿Es un blog? ¿Es un negocio? ¿Es un centro de formación? Pues bien, vamos a aclararte todo eso en la medida de lo posible; no te preocupes, seremos breves.

– ¿Por qué “agonalia”?

En la Roma primitiva, en tiempos del semi-legandario rey Numa Pompilio, comenzaron a celebrarse unos importantes festejos para honrar a los dioses en general y a Jano en particular, a cuya voluntad eran sometidos todos los negocios, campañas y proyectos; marcaban el comienzo de unas nuevas calendas y se buscaba con ellos complacer al dios para que permitiera afrontar con éxito todo lo que estaba por venir. Jano era venerado como patrón de las acciones humanas o “deus agonius“, y por esta razón aquellas fiestas pasaron a denominarse “agonalias“.

La dos caras con las que se representa al dios simbolizan la virtud de aprender de los hechos pasados para afrontar con mayor sabiduría el futuro y la importancia de Jano en el panteón romano fue tal, que todavía hoy nombramos al primer mes del año en su honor: janeiro, january, Januar, enero, xaneiro… Incluso hay estudios que vinculan el origen del tradicional roscón de Reyes con las tortas de harina horneadas que constituían la ofrenda al dios en los primeros días del año.

Agonius procede del verbo latino “agere“, que significa actuar o conducir y, dado que la razón de ser de este espacio es reflexionar sobre las formas de “conducir” las organizaciones y su forma de “actuar” en sus intercambios con el entorno, nos pareció buena idea apropiarnos del término “agonalia“. Ojalá hayamos acertado.

– ¿Qué me voy a encontrar aquí?

Nuestra propuesta se interesa sobre todo por las dinámicas que configuran las relaciones entre organizaciones, de estas con su entorno, y de las personas que trabajan en, con o para aquellas, tanto entre sí como con los procesos explícitos y tácitos establecidos para la consecución de las metas de todas las partes que integran este sistema. Lo que más nos motiva es hablar de todo esto sin ponernos estupendos y, siendo fieles al significado que subyace tras el anagrama de Jano, partiendo siempre de la experiencia cotidiana en el ámbito de los intercambios de bienes y servicios para tratar de darle valor en el futuro.


Esperamos que os guste lo que hacemos y que os animéis a enviarnos comentarios, sugerencias y, si os apetece, también vuestras propias colaboraciones.

Sentíos en vuestra casa.

Volver